Mantener un cerebro sano a través del Macramé

Mantener un cerebro sano a través del Macramé

¡Hola! Mis queridos lectores.

En varias ocasiones en mis redes sociales,  les he contado acerca de lo feliz que me hace el macramé, y también frecuentemente les reseño las experiencias de quienes asisten a mis cursos y talleres.

Siempre le pregunto a mis alumnos, cómo se sienten mientras tejen en clase, y sus respuestas más frecuentes son:

  • Entretenido. Me encanta, me siento estupenda.
  • Me siento bien, con la creatividad a flor de piel.
  • Me hace sentir relajada, acompañada.

Pero quiero contarles que hay más.  Ten invito  a descubrir todo lo que el macramé puede ofrecer para ayudar a mantener un cerebro sano y llevar una vida llena de bienestar.

Acerca de la experiencia de anudar macramé

Al tejer macramé,  entre las cuerdas y los nudos nos perdemos y también nos encontramos con nosotros mismos, con lo que somos en esencia.  Nos encontramos con la creatividad, con el buen humor, y con el placer que se siente cuando hacemos lo que nos gusta y que nos enriquece como personas.

La emoción de ir viendo resultados a medida que el tejido crece, y la fantástica terapia que aquieta la mente, son un bálsamo para nuestro espíritu soñador y libre.  ¡Qué alegría! Que satisfacción poder regalarse ese tiempo para ser y hacer lo que nos hace felices.

Mientras anudamos, va desapareciendo todo eso que suele nublarnos el día, minimizamos los niveles de estrés y olvidamos todo eso que nos quita paz.    Y por eso que pasado un rato en la actividad de tejer, te sientes completamente placentero.

Por otra parte, convertir cuerdas que vienen en un simple rollo o bobina, en algo más, es algo maravilloso que produce un sinfín de emociones: mucha alegría, satisfacción y orgullo propio por lo que se logra.

Tejiendo acaricias las cuerdas y a tu tejido, y a la vez tu tejido te acaricia a ti.  Es como un ritual de amor propio.   Y cuando ves que otra persona recibe lo que haces con tus manos y lo aprecia, sientes que afianzas lazos fraternales, te inspira ternura, cariño, afecto.

Románticamente hablando, pudiera afirmar que el macramé es para darse y dar amor.

Macramé y cerebro

En principio quiero decirles que yo no soy especialista en ningún área de la medicina o la psicología.   Lo que les relato aquí, solo se trata de lo mucho que he leído acerca del cerebro y de las emociones, y de cómo encontrar un balance entre ambos para llevar una vida equilibrada.   Es un relato desde mis experiencia personal.

Yo la verdad, he tenido la suerte, por así decirlo, de conocer en mi búsqueda de auto-conocerme, a personas increíbles que has sido como mis maestros o mentores.    Ha sido afortunado poder nutrirme de ellos, de los libros que han llegado a mis manos y a la vez, de transformar mi vida a través del macramé.

A lo largo de los años de tejer y enseñar este arte, he descubierto que hay mucho más que el placer de tejer como terapia de relajación.

El proceso de creación artesanal en el macramé es amplio, hay que tomar en cuenta que, todo inicia al pensar en una idea, pero también, además de la idea, hay que crear el diseño en papel, hacer un dibujo o boceto, luego planificar como convertir este boceto en tramas y nudos, calcular el número y largo de las cuerdas, definir materiales, anudar una muestra y finalmente arrancar con el proyecto y tejerlo.

Es en verdad un proceso muy hermoso , siempre novedoso, y cuando tenemos la posibilidad experimentar cada etapa, de palpar y sentir cosas, texturas; hay una cantidad de estímulos eléctricos que pasan por todo el cuerpo y van directamente al cerebro para que este los procese y entonces el cuerpo sienta y actúe motoramente.   Experimentar con nuevas ideas, nuevos materiales y el crear texturas con el tejido, genera nuevas conexiones cerebrales.   Y cuando me refiero específicamente a las personas que tejen macramé, puedo asegurar que ocurre algo más.

¿Qué es este algo más?  En el macramé, la ejecución de los nudos, que a su vez generan tramas y tejidos, se realiza con ambas manos por igual.  Si tienes una buena formación, y tu técnica para anudar esta correcta, entonces cuando tejes,  tus manos realizan los mismos movimientos a manera de espejo y alternadamente.

Así que, podemos ver como al ejecutar las técnicas de macramé, esto conlleva a que el cerebro se ejercite, en especial en ese hemisferio derecho poco demandado por los movimientos motrices de la mano izquierda cuando se es diestro, o viceversa.

Es sabido que el hemisferio cerebral derecho es además el de la percepción visual espacial y la fantasía, y está muy ligado a los talentos artísticos, la intuición y los sentimientos.    Más importante aún, es tener en cuenta que mientras más conexiones hallan entre ambos hemisferios, el derecho y el izquierdo,  se activa con mayor frecuencia el lóbulo frontal y con ella mayores son los niveles de creatividad.

La adicción a las emociones

¿Qué es lo que ocurre comúnmente con la mayoría de las personas?  El problema es que, muchas veces eso mismos sistemas desde donde circula la información están relacionadas con ansiedad, con tensión, con tristezas y están conectados con dolor.

Para ilustrarlo un poco, es como si el cerebro por costumbre, enviara siempre los mismos estímulos, los mismos neurotransmisores a través de los mismos canales, generando las mismas sensaciones, por lo que siempre las personas se sienten igual y esto se convierte en un círculo sin fin, un circulo vicioso de ansiedad para quien es ansioso, de depresión para quien tiende a deprimiese, y así en cada caso.  Es ese cerebro rígido y sus viejas estructuras cerebrales en su actividad de costumbre.

Las personan que tejen macramé, sienten con más frecuencia sensaciones de bienestar, ya que lo que ocurre literalmente, es que están reconstruyendo y reorganizando su estructura cerebral, limpiando el cerebro de viejas estructuras y generando nuevas conexiones entre ambos hemisferios cerebrales, que a su vez se traducen en mayores posibilidades y capacidades para el lóbulo frontal, el gran creativo y regulador de la emociones.

Se trata entonces de que,  se generen nuevas ideas  y nuevas formas de proceder.   Se trata de personas que comienzan a ser más creativas, no solamente en sus diseños y proyectos tejidos, sino que también lo son con su propia vida.

Son personas que comienzan a mirar nuevas maneras de darle resolución a las propias situaciones que se les presentan en el acontecer diario.  Ya no precisamente tienen una sola postura frente a un evento, si no que pueden manejarse con un abanico de opciones.  Son cada vez menos rígidas en su forma de pensar y razonar las cosas, y que tienen mayor tolerancia a la frustración o a sobrellevar eventos inesperados y poco deseables que se les presenten en sus vidas.  Eso es apertura mental.  Se trata de un cerebro mas flexible y permeable.

Por eso hablo de que fluye el bienestar,  que a través de la práctica de macramé se desarrolla la habilidad manual, se equilibra la motricidad de la mano izquierda con la derecha;  pero además de hacer ágiles las manos, se hace ágil el cerebro.

Se producen además, muchos neurotransmisores de información diferentes, se crean nuevas conexiones y se reestructura la red neuronal, orientándola hacia nuevas y mejores maneras de vivir.

Entrenando al cerebro

Si hay sincronicidad de los dos hemisferios, porque se maneja la alegría y el gozo, hay paz y se siente placer, entonces esa persona comienza a cambiar y a generar otro tipo de neurotransmisores que se irrigan por el torrente sanguíneo y que le ayudan a mantenerse sana.    Cada célula del cuerpo comienza a recibir nutrientes y asimila de mejor manera todo lo que lo fortalece.

Los principales neurotransmisores que produce el cerebro para hacer nuestra vida mas placentera son esos que algunos autores llaman, la química de la felicidad:

La serotonina:

Que aumenta cuando existe una autoestima sana y hay niveles altos de auto-confianza.  Cuando se actúa desde el agradecimiento y se aprecian y disfrutan los pequeños detalles de la naturaleza y de la vida en general.

La endorfina:

Que aumenta como respuesta a la buena actitud ante la vida y al buen manejo del dolor, el miedo y el estrés.   Apertura mental.

La dopamina:

Relacionada con la búsqueda de placer y la motivación al logro de las metas, deseos y necesidades.    Aumenta en las personas que encuentran inspiración y día a día actúan conforme a la intención de lograr sus sueños.

La oxitocina:

Que se segrega en mayor cantidad en el cuerpo cuando se refuerzan los vínculos emocionales y afectivos como la amistad, la intimidad, la generosidad, el amor y la felicidad.

¿Puede haber algo mejor que esto?  no creo.

Sin embargo, además de todo lo anterior, si tenemos en cuenta que somos más que materia, y que realmente somos seres espirituales en un vehículo que es nuestro cuerpo físico, y que es nuestro cerebro el que procesa todo lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos, y que generalmente podemos estar muy entretenidos o dispersos, de tanto ruido exterior con todos estos infinitos estímulos que continuamente estamos recibiendo y procesando.    Imaginen lo que ocurre cuando todo esto queda de lado.

Meditación a través del macramé

Si en algo contribuyen las actividades donde la repetición está presente, es en que el cerebro en cierto punto deje de prestar atención y entre en otros tipos procesos. La persona que está anudando, sabe cómo hacerlo, lo ha hecho muchas veces, sus manos y sus dedos ya han grabado este aprendizaje y funcionan automáticamente y perfectamente sin que pienses cada movimiento.    Entonces, es en ese momento donde se entra en un proceso de verdadera meditación, hay silencio, hay ausencia de pensamientos, hay vacío y ya no existe todo el ruido distractor que bombardea al cerebro desde el exterior, así que se puede comenzar a escuchar o a percibir mensajes del cerebro medio, ese que está conectado a otra frecuencia y que nos hace verdaderamente intuitivos.

El cerebro medio, esa vocecita que está ahí para guiarnos, y que siempre esta, pero que no escuchamos habitualmente, esa es la voz interior de nuestro ser espiritual y si estamos atentos, llenos de paz en ese instante, entonces podremos conectarnos con nuestra divinidad.

El cerebro, en definitiva, es esa parte donde lo físico y lo espiritual de cada persona se encuentran, es el que comanda todo,  mientras que es la mente la que procesa toda la información y nuestros pensamientos.  Lo que tejemos en nuestra mente se vuelve nuestra realidad.

Les invito a crear una nueva forma de vivir.

Gracias por dedicar tiempo a leer hasta aquí, y espero leer tus experiencias y opiniones en los comentarios.

Saludos afectuoso para todos.

Beth

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